La importancia de saber marcharse de los sitios

#sutilezascotidianas | Todos, en algún momento, hemos pensado en renunciar, por diversos motivos. Es cierto que ha ido calando en la sociedad la idea de que renunciar es malo, que es un síntoma de debilidad… desayunamos, comemos y merendamos en todos los medios lo dañino que es tomar esta decisión, pero, lejos de explicarnos los motivos por los cuales uno debería renunciar, la sociedad ha ido identificando y creando mecanismos para autoconvencerse de seguir.

Siempre he procurado reflexionar, en mi entorno laboral, sobre la importancia de ser conscientes de que todos tenemos fecha de caducidad. Nadie es indispensable; hay que saber marcharse de los sitios, en tiempo y forma. Por desgracia, hay ciertos ecosistemas donde esto es prácticamente imposible, porque pisar moqueta despierta —en muchas ocasiones— la parte mala que llevamos dentro.

La comunicación y las relaciones institucionales viven a un ritmo frenético, y saber gestionar los tiempos es una parte esencial de nuestro trabajo, pero no menos importante es saber gestionar las relaciones con otras personas y, por extensión de representatividad, con las instituciones. El desgaste es significativo si intentas, cada día, remar en contra de la dirección de la corriente. No obstante, si remas a favor, al final nos convertimos en títeres sin personalidad… seguidistas cuyo principal motivo es permanecer bajo el paraguas de una zona de confort. Lo difícil es encontrar un equilibrio, pero resulta, cuando lo encuentras, lo más gratificante a nivel personal y profesional.

La renuncia puede venir por diversos motivos: no estar a gusto por la falta de valores en el día a día, por estar en un sitio donde las decisiones tienen un vacío sustancial de ética y moral, por pérdida de confianza, por estar en un lugar donde no confían en ti… o, simplemente —y no menos importante— porque hemos cumplido un ciclo y es momento de dar paso a otra persona que, seguro, lo hará fenomenal. Insisto: nadie es imprescindible.

Saber renunciar lo saben hacer muy pocos… saber marcharse de los sitios en silencio, sin hacer ruido, es una habilidad que uno debería saber gestionar, reflexionar y analizar. Tiene muchos beneficios, empezando por nuestra salud, por la calidad de nuestro trabajo, por la frescura en la toma de decisiones, en la lectura de necesidades que uno debe darle a un cliente, a una empresa, a una institución…

Pero me gustaría dejar una última reflexión: es importante saber descansar laboralmente. Como responsable de comunicación, de relaciones institucionales o como jefe de gabinete… correr a lo loco, intentar llegar a todo, buscar en todo momento contentar a todo el mundo… te llevará, tarde o temprano, al agotamiento, al posible fracaso. Y si te gusta tu trabajo, aprende a descansar, gestiona bien tu tiempo y, sobre todo, tus emociones.

Javier Vila de Savenelle de Grand Maisón

JVSG® 1931 | Sutilezas Cotidianas (Capítulo 86) | #todocomunica

Respetemos los himnos

#sutilezascotidianas | Qué importante es ser respetuoso con los demás, pero no menos importante es respetar todo aquello que representa a un país, siempre bajo el paraguas constitucional, por muchas diferencias de opinión que tengamos, y más aún en un mundo totalmente polarizado donde algunos disfrutan pescando en río revuelto.

La desgracia de las diferencias, lejos de buscar el lado bueno que nos permitiría aprender cosas nuevas, se utiliza para enfrentarnos aún más. La vida requiere una gran dosis de empatía, donde el respeto es el condimento perfecto para mantener el equilibrio en las relaciones.

La tendencia de las personas es radicalizarse cuando, con el paso de los días, sus problemas, lejos de solucionarse, se agrandan. Y, como indicaba antes, el oportunista de turno utiliza esto para ahondar aún más en la parte negativa de las diferencias.

Es bueno y necesario tener diferencias, cuestionarse las cosas e intentar saber más sobre quien no piensa igual que nosotros, pero siempre que todos pongan de su parte. Entenderse no implica ser aquiescente, ni renunciar a tus principios, pero sí —en la medida de lo posible— respetar aquellos aspectos de nuestras vidas que influyen en la convivencia general de la sociedad.

El deporte juega —como he comentado en varias ocasiones— un papel destacado en el día a día de la gente. Hasta el punto de que muchos comportamientos se mimetizan y, en diversas ocasiones, no precisamente los más enriquecedores en valores… qué lástima… en vez de disfrutar de nuestro equipo favorito con positividad, sacamos nuestro lado más soez e irrespetuoso.

España jugó un partido contra los Países Bajos, correspondiente a la UEFA Nations League, donde logramos clasificarnos, después de los penaltis, para la Final Four. La selección española jugaba en Valencia, en un entorno festivo; una Comunidad Autónoma que hace unos meses sufrió unas inundaciones terribles y donde el deporte ha querido estar a su lado. Una tierra fantástica, de gente maravillosa, pero ayer, en Mestalla, no estuvimos a la altura: se silbó el himno de los Países Bajos. Me sorprendió mucho, porque el ambiente era increíble, lleno de banderas de España, una energía espectacular… pero ayer nos equivocamos.

Respetemos los himnos, como también —en más de una ocasión— hemos criticado a quienes han pitado el nuestro. ¿Qué es la vida sin respeto al adversario, al que no piensa igual que nosotros? Un mundo profundamente vacío de valores.

Por cierto, los días anteriores a la celebración del partido, los holandeses hablaban maravillas de nuestro país y de nuestro fútbol. Este es el primer párrafo —traducción no oficial— de su himno:

“Yo soy Guillermo de Nassau,

de sangre germana,

me mantendré leal a mi patria

hasta el día en el que muera.

Yo soy un príncipe de Orange,

libre e impávido,

al Rey de España

siempre he honrado.”

Y, además…

Javier Vila de Savenelle de Grand Maisón

JVSG® 1931 | Sutilezas Cotidianas (Capítulo 85) | #todocomunica

La serenidad de Cubarsí

#sutilezascotidianas | En innumerables conversaciones surge un tema recurrente: la pérdida de educación y valores entre los más jóvenes. Es un asunto que no deberíamos ignorar ni restarle importancia, como si fueran simples cosas de la edad. Lejos de ello, deberíamos estar muy preocupados por esta deriva, que no solo afecta a los más jóvenes, sino también al resto de la sociedad.

Es inevitable en muchos capítulos no hablar de las redes sociales. Si bien es cierto que, mal utilizadas, pueden ser extremadamente dañinas, bien empleadas pueden ser un buen altavoz para la difusión de valores. No todo es negativo en este mundo de inmediatez donde publicamos y opinamos sobre absolutamente todo sin —en muchos casos— contrastar si una información es cierta. Entre otras cosas, estamos perdiendo la capacidad de cuestionarnos lo que vemos y escuchamos. Cuestionarse las cosas no es malo, todo lo contrario: es una forma de enriquecernos como personas y de construir nuestra propia opinión.

Los más jóvenes tienen modelos que, lejos de ser los más deseables, en múltiples ocasiones son personajes que les aportan muy poco en términos de valores, principios y crecimiento personal. Se han formado una idea distorsionada del éxito, entendiendo la vida como una exhibición constante de lo material, la falta de discreción y una alarmante carencia de humildad. Todo ello sin dejar a un lado la cultura del esfuerzo, que parece haber quedado en el olvido, como si todo cayera del cielo y uno mereciera tenerlo todo sin esfuerzo. Todas estas variables conforman un escaparate que muestra cómo somos, porque todo comunica… lo que decimos y lo que no decimos; lo que hacemos y lo que dejamos de hacer. La imagen que proyectamos es una suma de acciones y reacciones.

Casi todos los días procuro salir a pasear con mi amigo Pancho. Nos damos una buena caminata. Pancho es un teckel viajero con el que disfruto siempre que puedo… Desde Colombia, pasando por Estados Unidos, hasta las preciosas playas de A Mariña lucense. En esos momentos también aprovecho para escuchar la radio.

Tuve la oportunidad de oír a Pau Cubarsí… 18 años, pero qué 18 años tiene. Un chaval fantástico, humilde, respetuoso y trabajador que ha llegado a la cima del fútbol mundial sin perder los valores adquiridos en su familia. Presume de sus orígenes, de su equipo, de sus amigos, de su vida… pero siempre desde el máximo respeto y responsabilidad. Este es un ejemplo excelente para los más jóvenes, y también para los mayores, porque, a pesar de su corta edad, más de uno podríamos aprender de su saber estar.

Javier Vila de Savenelle de Grand Maisón 

JVSG® 1931 | Sutilezas Cotidianas (Capítulo 84) | #todocomunica

Sin perder las formas…

#sutilezascotidianas | A todos nos gusta celebrar una buena noticia. Si nuestro equipo favorito gana el fin de semana, lo celebramos aún más… aunque algunos pierden las formas. Incluso en las celebraciones debemos ser cuidadosos con los modales; hay bromas que pueden encajar dentro del contexto de ciertos piques sanos, pero siempre sin llegar a la ofensa.

El deporte representa, o debería representar, valores que, por desgracia, en la sociedad se están perdiendo a pasos agigantados. Hoy es difícil encontrar personas que procuren ser empáticas y respetuosas. Lejos de ser un refugio de esos valores, el deporte es un reflejo de la sociedad y, en demasiadas ocasiones, sus dirigentes también se suman a la falta de respeto.

Después del partido entre el Atlético de Madrid y el Barcelona en el Metropolitano, el presidente del Barcelona se hizo una foto con parte de su equipo, todos muy felices, y algunos señalando con la mano el número de goles marcados (4) desde el palco. Los palcos no son de las autoridades, aunque muchos digan “el palco de autoridades”… el palco representa al club y sus asistentes son invitados. Por lo tanto, uno debe ser cuidadoso y respetuoso en las formas. Hay muchas maneras de celebrar un éxito merecido sin necesidad de ofender a nadie.

Las celebraciones, en muchas ocasiones, rozan el límite de la ofensa al adversario. Es cierto que algunos tienen la piel muy fina y encajan mal ciertos festejos, pero también hay que entender que, siempre que la empatía forme parte del contexto, la celebración debe ser decorosa. Los dirigentes de un club, aún más que los jugadores, deben ser extremadamente respetuosos, porque representan a muchas personas.

El respeto también debería estar presente en las redes sociales de los clubes de fútbol. En la búsqueda del like fácil y del aplauso de la grada, surge la tentación de escribir cosas que, consciente o inconscientemente, pueden ser una ofensa gratuita al adversario. El respeto forma parte del deporte. Claro que hay que celebrar los triunfos, pero sin perder de vista al rival y a sus seguidores.

El Barcelona es un gran club, con millones de seguidores repartidos por todo el mundo, igual que el Real Madrid, el Atlético de Madrid… Sería fantástico que, con el gran altavoz que tienen y la enorme capacidad de influir en la sociedad, sus dirigentes y deportistas contribuyeran a la recuperación de los valores. Pero parece que eso no vende, y que importan más otras cosas.

Javier Vila de Savenelle de Grand Maisón 

JVSG® 1931 | Sutilezas Cotidianas (Capítulo 83) | #todocomunica

Mientras camines…

#sutilezascotidianas | Hoy he podido comprobar, una vez más, que a nuestro alrededor suceden muchas cosas y no somos conscientes de ello. Vivimos en nuestro mundo sin importarnos lo más mínimo, excepto si nos repercute; no vaya a ser que tengamos que interrumpir nuestra agenda.

Henry David Thoreau dijo que no hay que ir tan rápido; la mejor vista se aprecia cuando uno se detiene. Y es que somos capaces de sumergirnos en nuestros intereses, pero si pasamos cerca de algo que nos pueda beneficiar, entonces sale nuestro lado más amable. Somos, simplemente, seres interesados a los que nos importa muy poco cómo se sienten el resto de las personas.

Esta mañana estaba en un sitio donde, en principio, hay muchas personas —supuestamente— educadas… Lejos de esto, he podido comprobar la falta de sensibilidad y respeto que tenemos hacia los demás. Me gusta mucho observar cómo se comporta la gente, cómo responde, cómo interactúa, porque es un fantástico termómetro social que te permite extraer mucha información y contextualizar muchas cosas que dan explicación a tantas otras… ¿Cómo se puede pasar al lado de una persona que está limpiando, que incluso se detiene —en varias ocasiones— para que podamos acceder al edificio, y que de 20 personas solo tres la saluden? Lamentable, triste y decadente… Sí, decadente, porque esta sociedad se está volviendo insensible, egoísta y cada vez menos respetuosa.

Mientras camines… mira a tu alrededor, da las gracias, sonríe, respeta el trabajo de los demás, sé agradecido y deja a un lado tu desprecio, tu indiferencia, aunque esto te suponga bajar al mundo real, ese al que tú y yo pertenecemos, donde todos deberíamos ser iguales y merecemos el mismo respeto, al igual que cualquier otra persona, sea quien sea.

Javier Vila de Savenelle de Grand Maisón 

JVSG® 1931 | Sutilezas Cotidianas (Capítulo 82) | #todocomunica

Con un punto de sensibilidad

#sutilezascotidianas | Hemos perdido la sensibilidad y la empatía. Nos expresamos y defendemos opiniones sin ser conscientes —o sí— del malestar que generamos. Ya no es solo una cuestión de argumentar bien una opinión, es el cómo y el cómo sí importa. Todos tenemos la responsabilidad de comunicarnos con respeto, con un punto de sensibilidad.

La sensibilidad tiene la capacidad de acortar las diferencias, tender puentes y abrir puertas donde la falta de empatía y sensibilidad las cierran. Algunos, cada vez más, son conscientes de ello y redoblan su falta de cortesía porque entienden que el desprecio es reflejo de superioridad, cuando en realidad es el primer escalón hacia el precipicio… donde se embriagan de ego.

El ego es destructivo. Nos sentimos cuestionados y amenazados, y canalizamos esta impotencia pagando con los demás, comunicándonos con desprecio y arrogancia. Confunden esta actitud con una fortaleza, cuando realmente son débiles, pero la sociedad compra la pedantería a través de las redes sociales, las relaciones sociales y otros medios de comunicación.

El problema es que cuando nos damos cuenta, puede ser demasiado tarde y, en muchas ocasiones, ya no tiene solución. Amistades, trabajos, decisiones políticas, empresariales… la falta de sensibilidad es como una termita. Lo he comentado en más de una ocasión: hay aspectos muy negativos en nuestras vidas que no vemos lo dañinos que son hasta que, al final, brota el problema sin que tengamos prácticamente margen de maniobra.

La sensibilidad nos hace valorar las cosas, romper barreras, reducir diferencias, ver soluciones, apreciar el esfuerzo y el trabajo de los demás. Es uno de los ingredientes esenciales para que la vida sea más agradable, menos polarizada y con la predisposición de buscar soluciones ante las adversidades. Con un punto de sensibilidad en nuestras vidas, el mundo sería mucho mejor.

Javier Vila de Savenelle de Grand Maisón 

JVSG® 1931 | Sutilezas Cotidianas (Capítulo 81) | #todocomunica

Te mereces cosas bonitas

#sutilezascotidianas | Hay personas sensacionales que siempre te reciben con una sonrisa; no existen problemas, todo son facilidades. De esas que pueden pasar meses sin verte y, al encontrarte, no hay el más mínimo reproche… todo lo contrario, arrancan la conversación en positivo, mostrando alegría, afecto y respeto.

El otro día fue el cumpleaños de mi madre… vivimos lejos y quise darle una sorpresa. No le dije nada a nadie. La verdad es que me siento muy bien; he visto a mi madre muy feliz y ha disfrutado de un cumpleaños muy bonito. Se lo merece. En este viaje exprés también he aprovechado para visitar a un gran amigo, alguien a quien hace mucho tiempo que no veía y —quizás— por mi culpa, ha pasado demasiado tiempo sin que nos reencontremos.

Antes de irnos a vivir a Brasil, pasaba mucho tiempo con este grandísimo amigo. Generoso en conversaciones enriquecedoras que terminaban, muchas veces, con un buen plato de jamón y queso… siempre te recibe con una sonrisa y abre su casa, incluso a personas que prácticamente no conoce, porque le gusta compartir vivencias, experiencias, opiniones. Rápidamente te lleva a uno de sus rincones favoritos, su vida… los libros y su mujer, su compañera, que, al igual que él, es generosa y una bellísima persona, siempre mostrando su lado más dulce. Por cierto, me recomendó dos lecturas: El pivote geográfico de la historia, de Halford Mackinder, y El gran tablero mundial, de Zbigniew Brzezinski.

No hay lugar para el reproche, no hay malas caras. Todo lo contrario, pueden pasar años y siempre te reciben con los brazos abiertos. Ambos han pasado por una grave enfermedad y, lejos de encerrarse en su dolor, viven haciendo la vida fácil a los demás. Pasan desapercibidos y os puedo asegurar que han hecho mucho por los demás, pero jamás han presumido de ello.

Hay personas que se merecen cosas bonitas por su calidad humana, por dejar a un lado la tentación de recriminar y por no ahondar en el lado negativo de las cosas. Recuerda que el reproche es la antítesis de la bondad, del respeto y de la humildad. Probablemente, en más de una ocasión, he caído en el reproche y, cuando estás con ciertas personas, te regalan momentos que te invitan indirectamente a reflexionar, a alejarte de echar en cara, a evitar decir cosas que hieren. No conocemos las circunstancias por las cuales alguien se comporta de ciertas maneras; esto nos lleva a interpretar mal sus actos y, en consecuencia, al malentendido.

Recuerda, te mereces cosas bonitas por todo lo que haces cada día por los demás; por no inundar de negatividad conversaciones que, lejos de ayudar, emponzoñan allá por donde pasan, desde una comida hasta un entorno laboral. Hay muchas formas de cuidarse: hacer ejercicio, alimentarse bien… pero hay una que descuidamos cada día y que algunos, como tú, procuráis cuidar: nuestra salud mental y, por extensión, la forma en la que nos comunicamos con los demás.

Javier Vila de Savenelle de Grand Maisón

JVSG® 1931 | Sutilezas Cotidianas (Capítulo 80) | #todocomunica

Se aprovechan de uno por ser buena persona

#sutilezascotidianas | Todos, en algún momento, hemos vivido una decepción. Los motivos pueden ser muy diversos, al igual que nuestras reacciones. Hay situaciones que jamás esperaríamos y otras que vemos venir; cuando las ves venir, es más fácil estar preparado y, probablemente, te afectarán mucho menos. La reacción forma parte de tu estado anímico y la habilidad de saber canalizarla influye en gran medida en cómo dejamos que nos afecte.

Procuro, en la medida de lo posible, ser amable con todo el mundo; entiendo que la cortesía es algo que, al margen de si tienes más o menos afinidad con una persona, siempre debe mantener unos mínimos de saber estar.

Algunos confunden la amabilidad y la educación con una posible señal de debilidad o incluso, si mantienes un tono pausado y no te quejas, creen que pueden tomarte el pelo… Se aprovechan de uno por ser una buena persona; vas permitiendo, les das la mano y, al final, te cogen el brazo entero.

Hay situaciones en las que no reaccionas por respeto y aprecio hacia esa persona, otras por miedo a perder “algo”, y otras simplemente por educación… Pero lo más importante es que, al margen del desprecio —aunque en algunos casos es muy difícil—, tengamos la capacidad de mantener las formas y la tranquilidad, porque las formas pueden quitarnos la razón.

A lo largo de mi vida me he encontrado con personas que se creen más listas, pícaras… y probablemente lo sean, pero deben saber que, aunque crean que se han salido con la suya y que los demás somos tontos, uno siempre acaba dándose cuenta de las intenciones reales. Quizás uno debe poner un límite y debe hacerlo; el problema es que, a veces, pagan justos por pecadores. Sin embargo, lo más importante es recordar que nunca debemos reaccionar en caliente… La experiencia me dice que, cuando lo hacemos, solemos perder la razón.

Hacer el bien y esforzarse en ser una buena persona, al margen de que nos hagan daño, merece la pena, porque es el mejor camino para crecer y evolucionar como persona. Ser fiel a nuestros valores nos hará sentirnos en paz con nosotros mismos y con quienes realmente importan.

Javier Vila de Savenelle de Grand Maisón

JVSG® 1931 | Sutilezas Cotidianas (Capítulo 79) | #todocomunica

La culpa es de los demás

#sutilezascotidianas | Me encanta el tenis, pero juego mal… muy mal. En cambio, mi amigo Ignacio es un gran jugador. Sin embargo, hoy no voy a hablar de tenis, sino de cómo nos comportamos en algunos momentos de nuestra vida. No es que vivamos en una constante confrontación, pero es cierto que cada vez pasamos más tiempo en ella. A menudo, observamos atónitos cómo se pasan la pelota, como en un partido de tenis… improperio va, improperio viene; justificación va, justificación viene.

Pero… ¿qué hacemos nosotros? Si formamos parte de la conversación o del debate, normalmente nos posicionamos con suma facilidad y, sin darnos cuenta, caemos en el argumento más recurrente: la culpa es de los demás. Da igual el contexto o las particularidades, nuestra primera reacción suele ser defendernos, justificarnos y señalar al otro.

Cuando cometemos un error, en lugar de reconocerlo, también nos sale de forma innata buscar a otro culpable. Vamos por la vida con la sensación de tener la verdad absoluta, aunque en innumerables ocasiones desconocemos el contexto y carecemos de datos suficientes —muchas veces sin contrastar— para opinar con fundamento. Y, como mencionaba antes, reconocer un error parece una tarea difícil, porque implica aceptar una vulnerabilidad que a menudo confundimos con debilidad.

Hemos educado a nuestro cerebro —muy dado a asociar rápidamente para ahorrar energía— a reaccionar de manera automática. ¿Quejarse? ¿Culpar a los demás? Nos resulta lo más fácil. Inconscientemente, adquirimos estos hábitos y, por sistema, caemos constantemente en defendernos echándole la culpa a otros.

Nos falta mucha autocrítica, quizás porque creemos que reconocer un error nos resta credibilidad o porque tememos que decir la verdad nos traiga consecuencias negativas. Todos, en algún momento, hemos caído en esta dinámica y, probablemente, lo seguiremos haciendo por distintas razones. Pero… ¿somos realmente conscientes de la importancia y repercusión de este comportamiento?

Aceptar la responsabilidad puede ser difícil al principio, pero decir la verdad y ser autocrítico nos ahorraría muchos problemas, evitaría daños a terceros y nos permitiría encontrar antes una solución. En un mundo tan polarizado, podemos contribuir a generar un clima de reflexión y sosiego, aumentar nuestra capacidad de autocrítica y esforzarnos en comprender los motivos por los que algunas situaciones despiertan nuestro malestar o sacan nuestra peor versión.

Javier Vila de Savenelle de Grand Maisón

JVSG® 1931 | Sutilezas Cotidianas (Capítulo 78) | #todocomunica

¿Eres responsable con tus seguidores?

#sutilezascotidianas | Las redes sociales han catapultado la imagen pública de muchísimas personas, llegando a tener millones de seguidores. Políticos, deportistas y empresarios cuentan con una nueva herramienta de comunicación que les permite llegar a más personas. Hace unos años, no existían estos escaparates digitales y la información llegaba a través de otros canales; hoy todo es inmediato y esto contribuye a cometer más errores a la hora de informar.

Las redes sociales, bien utilizadas, son fantásticas, pero como todas las herramientas, su uso correcto es fundamental. Debe prevalecer —siempre— la ética y la moral, algo que, lamentablemente, se vuelve cada vez más difícil de discernir en un entorno donde el contenido muchas veces responde a intereses ajenos a la evolución personal y colectiva.

Por otro lado, existe la figura del seguidista, esa persona que, haga lo que haga su “admirado”, lo justifica incluso si miente, insulta o simplemente dice una auténtica estupidez. Al final, este seguidista, con su beneplácito digital, está aplaudiendo y difundiendo las miserias del otro. Por lo tanto, se convierte en cómplice del incremento de la mediocridad.

En todo este mundo oscuro siempre aparece el menor y es que nadie debería mirar para otro lado; está desprotegido, mal informado y es un objetivo fácil de manipular. Es por ello que —entre otras cosas— debe aprender a cuestionar más la información, a contrastar datos y a desarrollar la inquietud por saber más sobre un determinado tema.

Eres responsable con tus seguidores; todos lo somos, pero quienes tienen cargos públicos, empresas o una gran influencia digital lo son aún más. Tienen que ser conscientes del impacto de sus palabras y del poder que tienen sobre la opinión pública. Muchos de ellos juegan con la información buscando un rédito personal, sin importarles el daño que esto pueda causar a la sociedad… cegados por el dinero, el ego o el poder, llegan a mentir si es necesario.

En lugar de inundar las redes con odio, presumir de vidas superfluas o lanzar soflamas, sería mucho más enriquecedor para la sociedad contribuir a reducir la polarización. La crítica constructiva y la diferencia de opinión —siempre desde el respeto— son necesarias para seguir evolucionando como personas, buscando cada día la manera de reducir las brechas que nos separan y trabajar por el bien común.

Javier Vila de Savenelle de Grand Maisón 

JVSG® 1931 | Sutilezas Cotidianas (Capítulo 77) | #todocomunica