
Durante muchos años he intentado agradar a todo el mundo. Intentas dar una buena imagen, ser atento y respetuoso con todos; cuidas tu imagen para causar una buena sensación. En el ámbito laboral —también— y más en nuestro sector, procuramos medir cada palabra, reacción y expresión con el fin de no incomodar u ofender a nadie. Pero la persona que intenta agradar a todo el mundo termina fracasando.
Todo tiene su momento. Quizás la experiencia te aporte un plus de serenidad si eres capaz de ser autocrítico, observador y consciente de que uno no puede agradar a todo el mundo.
Existe una premisa que cada vez tengo más clara: esforzarse por hacer mejor las cosas, pero no a cualquier precio. … Leer más...









