He de confesar que desde hace tiempo, siento admiración por los Diplomáticos, los de verdad; digo esto porque realmente quienes deben ser embajadores –personas que representan a España en sus correspondientes destinos con mucha carga patriótica- tienen que ser personas altamente preparadas y cualificadas para desempeñar una función tan delicada y a su vez, tan poco reconocida en muchas ocasiones.
¿Por qué admiro a un Diplomático? Porque dando por hecho que aman a su país, tienen varias cualidades que me gustan de una persona. La entrega, el sacrificio, la sensibilidad y la capacidad de solucionar problemas desde el anonimato sin buscar la foto. Creo que es una de las cualidades que los profesionales del Protocolo debemos cuidar.
Creo que uno … Leer más...











