Reflexiones sobre el #protocolo deportivo

Confieso que dentro del enriquecedor y apasionante mundo del protocolo, siento una especial debilidad por el protocolo deportivo; no sólo por los apasionantes momentos que me ha dado, también porque es una herramienta necesaria en algo tan vital para la sociedad como es el deporte.

Hace unos días tuve el honor de representar a la Federación Española de Surf – a la cual quiero agradecer públicamente, y en especial, a su presidente y  a su gerente, toda la confianza que han depositado en mí – en un desayuno cuyo protagonista era Lord Sebastian Coe; hablaba de unas cifras realmente impactantes, no sólo por los aspectos económicos que eran muy reseñables, sino por lo que representa el deporte en nuestras vidas; nuevos hábitos de costumbre y nuevos perfiles sociales.

El deporte sufre una politización que repercute directamente en su aplicación, así como las ácidas y dañinas redes del dinero. Mediatizada por estos dos ingredientes –económico & político – estamos viviendo un sinfín de situaciones que merman de una forma muy significativa la vida del protocolo deportivo.

Quizás convendría preguntarse, ¿qué entendemos por protocolo deportivo?

Algunas personas crean, o al menos intentan crear un coto en el que el protocolo deportivo solo gire entorno al palco, las banderas, los pódiums y poco más; esta es la dura realidad pero además añadamos los ingredientes que convierten este coto, en una situación con la que es difícil convivir:

  1. Los himnos dejan de ser lo que son por presiones populistas con el fin de agradar una minoría. Los símbolos nos son propiedad de nadie y por lo tanto, no deberían estar–y lo están- politizados, consiguiendo que estén repudiados.
  2. El anterior punto, interactúa con aquellos que no quieren ponerse una determinada camiseta porque representa la antítesis de sus opiniones.
  3. Los palcos ya resultan –en un número muy elevado- una mezcla de negocios y de protagonismo. El dinero “compra” un sitio, el profesional del protocolo acomoda los deseos de alguna institución que necesita del dinero o que lo prioriza ante ésta. Entiendo la necesidad de los patrocinios pero ya están por encima del deporte, degradado y arrasado en muchas ocasiones.
  4. Otro aspecto, destacable es la politización del deporte y en concreto, en los palcos; creo que es un auténtico riesgo darles a los políticos un papel y el honor de ocupar sitios muy destacables o incluso prioritarios, en un espacio (el palco) que ya de por sí despierta ciertas incomodidades a las personas asisten a un evento deportivo; que miran al palco con cierto repudio.

¿Por qué sucede esto último?

A lo mejor sería el momento de adecuar y cambiar la forma de un palco pero mientras tanto, creo que esto sucede porque la prioridad de un palco está supeditada a intereses personales. Algunos lo quieren justificar con la idea de la representatividad, pero la representatividad debe ser debidamente argumentada de forma objetiva y no subjetiva.

¿Cómo podríamos evolucionar?

Es muy difícil encontrar una fórmula para lograrlo ya que lo que entendemos por deporte no es, a priori, el camino para lograrlo. Hago aquí un pequeño paréntesis porque me gustaría daros una breve pincelada de lo que entiendo por deporte y que repercute con los anteriores puntos y que forma parte, a mi modo de ver, con el protocolo deportivo.

La obsesión de muchos es lograr el éxito a cualquier precio, lo que importa es ser el número uno y considerando los últimos acontecimientos, incluso por encima de la salud de uno mismo. El deporte no se puede entender o no debería ser sinónimo de victoria, debe de ser de superación, valores, capacidad de sacrifico, lealtad, espíritu de equipo, positividad, estudio, cultura, ayuda, respeto…

Esto tiene que ser la base del deporte y la del protocolo deportivo, una herramienta que debe ir al mismo paso y buscando en todo momento, interactuar con el deporte; deben de ir de la mano. Esto choca con lo que vemos en un palco o en determinados actos/eventos deportivos.

El año pasado el Real Madrid, logro ganar 502 millones de euros; con estas cifras mareantes es imposible “luchar” con una serie de valores que deberían ser prioritarios.

Retomando la pregunta de cómo podríamos evolucionar trabajaría, al menos, en los siguientes puntos:

  1. Necesitamos con carácter urgente, hacer/crear el Orden de Precedencias del Deporte. Es imposible evolucionar de una forma conjunta en una imagen denostada por intereses personales.
  2. Trabajar a partir del PROAD, la importancia de los valores que antes enumeraba como vitales y prioritarios para una esencia deportiva; esa que debe primar en el protocolo deportivo. En todas y cada una de las disciplinas.
  3. Los niños; enseñarles desde pequeños, la necesidad de trabajar día a día en alimentar los valores, esos que te enriquecen como persona.
  4. Los políticos deberían dar un paso atrás y darle el protagonismo a aquellos que han demostrado a lo largo de sus vidas, que con sacrificio, respeto y constancia, vendrán los resultados. Los políticos claro que deben estar, pero no debemos caer en esa decisión diplomática de optar por un peinado (aplicación) porque no somos lo suficientemente valientes para restarles –digo restarles, no quitarles- de esa primera línea. Un ejemplo lo tenemos en la entrega de premios; no deberían entregar el primer premio, salvo excepciones muy puntuales. Tenemos la costumbre de cederles ese honor y eso no debería ocurrir en el deporte pero, ¿quién se atreve?
  5. Por lo tanto ese OPD (Orden de Precedencias del Deporte) necesitaría de un manual del deporte, que recoja una serie de recomendaciones para lograr encauzar un gran barco que no tiene capitán. Es el momento de evolucionar, dejar La Carta como guía y de ser valientes.
  6. Profundizar en qué entendemos por un deportista número uno; la vida de un deportista debe primar los valores dentro y fuera de la competición; el deportista es otro ingrediente –aunque no lo parezca- indispensable para lograr evolucionar el protocolo deportivo.
  7. Los patrocinadores deben seguir el ejemplo de algunos de sus compañeros, que empiezan a variar el rumbo, trabajando en la verdadera esencia del deporte. Son conscientes que lograr sus objetivos pasa primero por estructurar los cimientos de los valores para luego construir encima la maquinaria de la difusión cuyo fin es ganar dinero; loable pero sin “quemar” allí por donde pasan. Eso lo han sufrido y lo están sufriendo deportes que dependen directamente de sus patrocinadores.
  8. Otro aspecto importantísimo y que debemos tener en cuenta, es el papel de los medios en todo esto. Necesitamos una mayor implicación de estos medios en deportes minoritarios y que destaquen en sus comentarios, crónicas, artículos de opinión la importancia de la organización de un evento. Es vital transmitir que hay detrás de un evento, no sólo en cuanto a la estructura organizativa, sino también desde el aspecto de lo que debe transmitir. Deportes “menores” que son igual de importantes que los que tienen mayor cuota de pantalla, son igual de necesarios para una sociedad que sufre carencia de valores por culpa de estar idiotizados, ante la necesidad de vender más por parte de los medios.

En estas líneas no puedo hacer una análisis conciso pero si destacar la necesidad de afrontar una profunda reforma del protocolo deportivo; estoy convencido que lograríamos escenificar con mayores garantías, la transparencia en el mundo del deporte. La situación actual de crisis nos hace replantearnos nuevos modelos, nuevas escenografías; atención a los nuevos perfiles sociales y a la nueva forma de comunicar; la importancia de las redes sociales. Todo esto hace que tengamos que cuestionarnos un modelo que ya no funciona por mucho que se empeñen algunos. Es el momento de ser valientes.

Javier Vila de Savenelle de Grandmaison

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