
#sutilezascotidianas | En más de una ocasión he comentado la importancia de cómo nos levantamos por la mañana, de cómo empezamos el dÃa. Si empiezas gritando y enfadado, no hace falta ser Einstein para saber que el dÃa pinta complicado. Sin embargo, hay algo que juega a nuestro favor en la mayorÃa de los casos: depende de nosotros cómo puede ser nuestro dÃa.
No quiero frivolizar diciendo que todo depende de nuestra actitud, porque alguno dirá con razón que hay situaciones sumamente delicadas, donde levantarse optimista y feliz parece imposible. Sin embargo, he de decir que las mayores lecciones de motivación, superación y felicidad que he recibido —siempre con los brazos abiertos como valiosas enseñanzas— vienen de personas que han pasado por momentos realmente difÃciles, con niveles de sufrimiento indescriptibles, pero cuya fortaleza interior mueve montañas. Son un ejemplo a seguir y nos inspiran a ser mucho más optimistas.
Empezar el dÃa con una sonrisa y pensando que será fantástico es una forma de atraer la positividad. ¿Para qué enfadarse en un atasco? Entiendo que, si al enfadarnos el atasco desapareciera, podrÃa justificarse cierto grado de molestia, pero la realidad es que solo logramos alterarnos más y, a menudo, caer en insultos y actitudes negativas desde primera hora de la mañana. Y muchas veces, lo hacemos ante la atenta mirada de nuestros hijos, auténticas esponjas del saber estar que, inconscientemente, mimetizan mucho más de lo que pensamos nuestros comportamientos.
Cada mañana —todas las que puedo— procuro llevar a mis hijos al colegio. Al llegar, me gusta bajarme del coche y darles un fuerte abrazo, deseándoles un fantástico dÃa. Intento transmitirles, además de mi cariño, mucha energÃa positiva y una gran sonrisa.
Rodéate de personas alegres y respetuosas, aquellas que te hagan sentir cómodo y feliz.
Javier Vila de Savenelle de Grand Maisón
JVSG® 1931 | Sutilezas Cotidianas (CapÃtulo 47) | #todocomunica
