
#JVSG®| Durante todos estos años he podido comprobar que una de las claves para alcanzar el objetivo y el éxito es elegir una buena escenografía. Mi abuelo, que era arquitecto, destacaba también que muchos espacios no se utilizaban con su fin inicial… Cada evento tiene sus particularidades.
Son muchos los factores que influyen en un evento o acto; como os comentaba antes, mi abuelo —arquitecto— tenía todo muy estudiado para el mejor uso de un determinado espacio. Uno de los motivos era la necesidad de destacar la importancia de la conexión del espacio con los asistentes y con el motivo o uso del mismo. Este aspecto fue cada vez más importante en su vida, ya que tenía problemas de audición, y esto le llevó a trabajar aún más —si cabe— en el estudio de la acústica, la iluminación, el movimiento de personas, los accesos, entre muchísimas otras cuestiones de las que os hablaré en próximos artículos.
Es importantísimo sensibilizar a las personas de que la escenografía no puede convertirse en un simple envoltorio, donde prime más lo estético o el interés particular de querer contentar a unos por diversos motivos. La escenografía se escoge muchas veces por razones que son la antítesis del uso de ese espacio. Por ejemplo, en la política sucede en muchas ocasiones, o en el deporte… importan más otros factores que desconocen el verdadero motivo de la elección de ese espacio —lugar, tiempo y finalidad—.
En innumerables ocasiones el presupuesto prima, y es comprensible, pero debemos tener en cuenta las posibles consecuencias. Soy consciente de ello y entiendo que el presupuesto repercute directamente, pero ahí está el papel de un buen profesional: siempre hay alternativas que cumplirán con los objetivos establecidos. Lo importante es contar con un trabajo previo bien estructurado que recoja cada detalle. Hay aspectos fundamentales que pasamos por alto y que definirán si resultará un éxito o no. Es cierto que luego —siempre— surgen contratiempos, pero cuanto más definido esté todo y menos aspectos queden en el aire, más rápido y mejor se solucionarán. La capacidad de reacción ante un problema se mide de forma proporcional a la formación y experiencia del profesional, así como a su capacidad de empatía, análisis y toma de decisiones.
Abre tu criterio a la hora de elegir una escenografía, porque muchas veces esa elección depende también de factores intangibles y de que salgamos del espacio en sí para tener una perspectiva más global del evento. Miramos, pero no observamos. Nos gustan más las cosas de cara a la galería, porque somos de “like” fácil, donde primamos lo estético, ya que aquello que no se ve tendemos a considerarlo menos importante. El asistente también forma parte de esta ecuación… ¿Has visto el partido España – Egipto (31 de marzo)?
Porque al final, la escenografía no es solo lo que se ve… es lo que hace sentir y entender a quien está ahí.
Algunas claves a tener en cuenta en la elección de una escenografía:
• La conexión real entre el espacio y el motivo del acto
• La relación del espacio con los asistentes
• La acústica, la iluminación y los accesos
• El movimiento y la experiencia de las personas
• El uso real del espacio, más allá de su estética
• La coherencia entre el lugar, el tiempo y el mensaje
• La capacidad de adaptación ante imprevistos
• El equilibrio entre presupuesto y objetivo
• Aquello que no se ve… pero se percibe
Javier Vila de Savenelle de Grand Maison

