Le dejó su sitio…

#sutilezascotidianas – Ya sabéis que soy de café matutino… da igual dónde esté, porque me gusta mucho disfrutar de ese momento. Lo he hecho en muchas partes del mundo. Aprovecho ese instante para revisar correos, mensajes y repasar la agenda del día. Mientras hago esto, me gusta observar qué sucede a mi alrededor: mirar qué hace la gente, cómo se comunican entre ellos, cómo se comportan dentro del establecimiento… en general, me gusta observar y, en muchas ocasiones, aprendo cosas que me ayudan —dependiendo del país— incluso a ser más camaleónico.

Hace unos días, disfrutando de un café en una estupenda pastelería en Bethesda, Washington D.C., donde suelo ir con bastante frecuencia, entró una persona mayor, con dificultad para andar… Las personas que suelen ir a esta pastelería son muy educadas y esto se percibe en el ambiente. Es de esos lugares donde bajas las revoluciones, donde las cosas se ralentizan… y todo esto, junto con la atención detallista de los empleados, contribuye a sentirte muy a gusto y tranquilo.

El señor se dirigió al mostrador muy despacio y pidió un café con leche y un fantástico croissant… Al girarse para buscar un sitio, observó que todas las mesas estaban ocupadas, excepto una mesa alta con taburetes junto a los ventanales. Cuando se dirigía hacia esa mesa —alta y un tanto incómoda—, dos personas se levantaron de sus respectivas mesas para cederle la suya; mesas más cómodas y accesibles. Lo hicieron con total naturalidad, sin buscar quedar bien, simplemente para que el señor pudiese disfrutar de su café con tranquilidad.

Os confieso que estos detalles nos enriquecen como personas y la satisfacción personal es enorme, porque hacer la vida más fácil a los demás es pura energía positiva. Es también una forma de pensar más en los demás, en una sociedad que cada vez va más a lo suyo, sin dedicar un segundo a la convivencia.

Todo esto es educación, empatía, respeto y sensibilidad. No es ser más que los demás, ni tampoco ser un “bienqueda”. Es lo que antes era más natural y ahora parece que nos convierte en un bicho raro en peligro de extinción. Piensa un poco más en los demás: te sentirás mucho mejor, harás la vida un poco más agradable y comprobarás cómo vives con más tranquilidad y menos estrés.

Javier Vila de Savenelle de Grand Maison 

JVSG® 1931 | Sutilezas Cotidianas (Capítulo 111) | #todocomunica #buenasmaneras

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