#sutilezascotidianas – Estas fechas del año las utilizo para desconectar de muchas cosas. No desconecto totalmente, pero sí me pongo en modo “invernar” con el fin de pensar, analizar y planificar el trabajo que tengo en estos momentos, así como nuevos clientes y nuevas aventuras laborales que se avecinan.
Sutilezas Cotidianas es una parte muy importante de mi vida y la verdad es que me ha sorprendido gratamente la respuesta que ha tenido. Lo más bonito es conocer las historias de las personas que leen mis reflexiones; esto me sirve también de motivación. Me cuentan, con mucha ilusión, sus experiencias; resulta muy enriquecedor escuchar y leer sus vivencias.
Reconozco que estos días de “parón” he echado de menos este momento de Sutilezas Cotidianas, que me ayuda a expresar y canalizar las cosas que observo en el día a día, lo que sucede a mi alrededor o aquello que percibo a través de los medios. Es también una forma de expresar mi impotencia o mi gratitud ante temas que, en muchas ocasiones, carcomen los valores o, por el contrario, los regeneran.
Quizás la balanza se incline hacia lo positivo, porque ya hay suficiente discurso incendiario, protestón e inconformista como para seguir malgastando mi tiempo intentando convencer a quienes no desean ver las cosas buenas de la vida. La sociedad ya está bastante polarizada como para seguir alimentando, a través de Sutilezas Cotidianas, nuestra impotencia y enfado ante aquello que nos rodea y enciende nuestra ira.
Todo esto no quiere decir que nos entreguemos al mezquino, que nos rindamos ante el oportunista o que dejemos de defender lo correcto. Lo que deberíamos procurar es elegir qué batallas afrontar y en cuáles mantenernos en silencio. Antes pensaba que eso era rendirse; ahora veo que es cuidar nuestra salud mental.
Te propongo un pequeño reto si eres, como lo era yo —aunque a veces reconozco que todavía entro al trapo— de los que saltan ante cualquier situación que consideran injusta o que despierta su desesperación: respira ante la próxima circunstancia que despierte tu enfado, no respondas y mantén la calma. Procura hacerlo —al menos— una vez al día. Verás cómo, en pocos días, generarás la necesidad de repetirlo más veces. Genera y fomenta tu tranquilidad y enriquecerás tus buenas maneras. No es una señal de debilidad; es una señal de que estás por encima de una discusión estéril que no te aporta nada más que alteración y desgaste.
Javier Vila de Savenelle de Grand Maison
JVSG® 1931 | Sutilezas Cotidianas (Capítulo 109) | #todocomunica #buenasmaneras

