Lo que comunica Xabi Alonso

Tres gestos que comunican sin necesidad de hablar.

En más de una ocasión he mencionado la influencia que tiene el fútbol y su capacidad para movilizar a la prensa. Hace unos días, Xabi Alonso dejó de ser entrenador de uno de los clubes más mediáticos del mundo, hasta el punto de que, días después, sigue siendo noticia y portada en muchos medios.

Es incuestionable la calidad de Xabi Alonso Olano (25 de noviembre de 1981, Tolosa, Guipúzcoa) como jugador y como persona. Jugó en la Real Sociedad, el Liverpool, el Real Madrid y el Bayern de Múnich. Internacional con España, posee un palmarés espectacular. Siempre en su sitio, ejerció su liderazgo con respeto hacia compañeros y rivales, dentro y fuera del campo.

Entrenador del filial de la Real Sociedad (Real Sociedad B) entre 2019 y 2022, dio un salto que despertó la atención del mundo del fútbol como técnico del Bayer Leverkusen, logrando transmitir un estilo de juego muy definido y una forma de liderazgo basada en el respeto y la elegancia. En la temporada 2023-2024 alcanzó un histórico triplete (Bundesliga, Copa y Europa League) de forma invicta, algo inédito en Alemania. Esto, por supuesto, despertó el interés del Real Madrid. Pero también su forma de ser —elegante, discreta y respetuosa— se convirtió en la suma de unos ingredientes que, a la postre, serían la combinación perfecta para entrenar al club blanco.

Liderazgo sereno

En ningún momento ha dejado de ejercer y transmitir su liderazgo desde la pausa, alejado del grito, de la sobreactuación y de ese punto de ordinariez que —más de lo que nos gustaría— reclama la grada, esa parte del espectador satírico que valora más la descalificación que las formas.

Como jugador, imponía respeto con la mirada, con el gesto contenido, con la inteligencia posicional… pero también fuera del campo, con una vida discreta, sin necesidad de excentricidades. Porque el éxito y el respeto no se consiguen alardeando de dinero, ni con desplantes o reproches.

Como entrenador, su autoridad se percibe en la claridad con la que transmite, sin necesidad de imponerse, desde esa tensa calma que implica estar cada día en el foco de millones de personas, sin perder la serenidad ni el equilibrio.

El liderazgo en el deporte también es un compromiso con la responsabilidad que uno adquiere hacia la difusión y transmisión de los valores. No se trata solo de desempeñar una función como entrenador: también se es protector y prescriptor de los valores.

Elegancia en la expresión y en las formas

La elegancia natural —no forzada— que transmite desde la banda, en las ruedas de prensa, en su manera de vestir, de hablar, de desplazarse o de dirigirse al adversario, refuerza una imagen sobria, coherente y elegante.

Una elegancia que no se basa en la apariencia, sino en la actitud: habla con calma, escucha con atención y huye del protagonismo innecesario.

Es cierto que en el Real Madrid no vimos al mismo Xabi Alonso que en el Bayer. Esto revela los factores exógenos y la presión que existe en ese contexto. Quizás ese deseo de contentar, de ser respetuoso, de pensar más en el equipo que en uno mismo… probablemente el caprichoso —el entorno— se impuso al comprometido.

Uno puede comprobar la elegancia de una persona en distintos momentos; uno de ellos es en las despedidas. Una vez que dejó de ser entrenador del Real Madrid, no vimos ni un solo gesto fuera de lugar, no le escuchamos ningún reproche. Se marchó sin hacer ruido.

Coherencia como principio

Sabe manejar los tiempos sin traicionar ni su estilo ni su discurso. En el mundo del respeto no existen los atajos, y él ha respetado los tiempos del fútbol. No resulta fácil hacerlo, ya que, rodeado de tantas presiones, se requiere de un equilibrio extraordinario, donde el entorno también juega un papel destacado.

Como jugador y técnico, ha comunicado una línea clara: la del respeto, la preparación y el compromiso. Esa coherencia lo ha convertido en una persona profundamente respetada. Y, al margen de los resultados, nadie puede cuestionar que estamos ante una figura necesaria en el mundo del fútbol.

Javier Vila de Savenelle de Grand Maison

Este no es un análisis técnico, ni un juicio. Tampoco es un ejercicio de protocolo. Es, simplemente, una opinión más: una mirada personal y profesional sobre cómo determinadas personas comunican a través de sus gestos, su actitud y su manera de estar.

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